¡Por fin la SEGUNDA EDICIÓN!
Podéis dirigiros directamente para comprar el libro que conmocionó a la ciudad al enlace: http://cort.as/1KsY
Está actualizado -ya todos los bares son de no fumadores-; rebajado de precio -ciertamente a costa de las fotos-; con una nueva portada del diseñador Jordi Boluda; y sobre todo permite descubrir al releerlo que mantiene su frescura irreverente y mordaz.
Mi más sincero agradecimiento a todos cuantos me han pedido una nueva edición, que no se crean que han sido pocos. Hasta leyendas urbanas he oído respecto al motivo de que no existiera de forma inmediata una segunda edición, a pesar de agotarse la primera rápidamente.
Pues, señores, señoras, et voila!
Motivo 64: los neorrancios
Los neorrancios.
Muy pintoresco resulta cómo la burguesía local, de origen agrario, va por detrás respecto a las homólogas y pudientes clases sociales neorrancias de otras ciudades. Es posible ver en Sevilla indumentarias propias de los años 70. Gente que pone el acento para simular que es de Madrid. Coberturas capilares combinando patillas bandoleras con potentes calvas. Y accesorios propios de bares de carretera rural de Castilla-León, tales como colgantes en los que un toro pende de una trenza con la bandera de España, DNIs con la foto de Franco, y otros objetos de tan fino calibre. Estilo vintage, dicen algunos como excusa.
No se apure, ya no es como antes. Puede transitar por la calle sin problema cuando tropiece con una banda de neorrancios. Con la salvedad de que usted vaya charlando en una lengua oficial española que no sea el español. Entonces puede haber entretenimiento, en particular si habla en catalán. Tampoco se libra de comentarios a su espalda si en lugar de catalán usa mallorquín o valenciá.
Es que no se diferencian mucho, eso es verdad.
Saludos fin de año
La primera edición se ha agotado entera. Ciertamente no era elevada, pero es un honor que más de mil personas hayan comprado el tomo. ¡Aún hoy tengo agradables sorpresas con este texto! Una argentina residente en Sevilla que me para por la calle para felicitarme (dice reconocerme por una entrevista periodística); una artesana de la Feria navideña instalada en Plaza Nueva, que me enseña un ejemplar con el que entretiene el tiempo cuando no hay clientes…
No habrá segunda edición. Al menos de momento. La editorial me lo ha comunicado, y amablemente hemos desligado nuestro contrato. Es decir, el libro vuelve a ser mío, y espero reeditarlo de manera más cuidada, a color (que era la versión original para las fotos, de intención pop), y con actualizaciones.
Es decir, si alguien quiere que hablemos de esto, podemos hacerlo.
Pronto colgaré un surtido de anécdotas, que son muchas, pues un libro con semejante título queda para los anales. Ciertamente no de la gran literatura, pero quien conozca algo Sevilla sabrá que no ha estado exento de valor el proyecto.
Motivo 63: Los Canis, antiguos Lolailos
LXIII. Los Canis, Antiguos Lolailos.
Atención a la posibilidad de que vea en acción a un grupo social denominado localmente canis, término que empieza a extenderse por el resto del país para definir a una mezcla de aspecto y actitud.
Son los hijos del Todo a 100: ni les falta de nada ni saben de calidad. Los canis pioneros no son de los barrios bien, aunque en éstos algunos jóvenes habitantes se empeñan en parecerlo, más que nada para darle al padre con la fractura generacional en toda la cara. Los auténticos bajan como trombos por las arterias viarias de la ciudad, dispuestos a infartar.
Los canis son herederos de los lolailos, pero más modernitos en su aspecto y violentos en sus maneras. Cuando empiezan a hablar, o ponen el radiocasete del coche, se descubre la raigambre genealógica lolaila.
Motivo 62: Expertos en Tradiciones
LXII: Expertos en Tradiciones.
Altamente fatigante resulta leer la prensa local. Si usted compra algún diario, observará que es vastísima la panoplia de señores que no escriben noticias, sino textos en primera persona con una foto de su cara y el nombre en negrita. Estamos ante los famosos columnistas. Se dan a centenares. Conocido es el caso de un rotativo que remontó la caída de ventas cuando decidió que sus columnistas dejaran de recibirlo gratis.
Lo peculiar de la ciudad es que todos escriben dando vueltas a un solo tema, obsesionados con lo que es propio del Ser Sevillano y lo que no Lo es. Obsesionados con encontrar la escala tradicional. La Escala de Lo Sevillano.
¡Amazon vende el libro a 55 dólares!
¡Y se ha corporeizado esa esperanza! La prestigiosa librería global Amazon ha colocado el libro entre sus millones de ídems a la venta. Pero con un precio de 55 dólares, comprobado aquí.
Increíble pero lógico. La primera edición ya ha pasado a la categoría de rareza. Está agotada como todos los que vais a preguntar en las librerías hispalenses comprobais.
Así que quien aún lo desee, o espear a septiembre a la reedición, o acude a Amazon y desembolsa semejante cifra.
No queremos ni pensar la que vamos a liar cuando salga al mercado ’123 Motivos para No Viajar a Barcelona’.
Motivo 61: La Salve Rociera
LXI. La Salve Rociera.
Atención a esto. En una taberna rociera puede usted sufrir un ejemplo del sincretismo religioso-festivo sevillano. Una de las costumbres locales más desconocidas y que debe procurar no vivir en primera línea.
Para ello nada mejor que comprobar que su mesa no está junto a la pared y, a-la-misma-vez, debajo de un paño de cerámica (cosa localmente llamada azulejo) que muestra a una Virgen pintada junto a palomas y, quizás, ovejas.
Porque entonces, a medianoche sin falta, un grupo en especial exultante y encorbatado le rodeará. Enseguida se apagarán las luces; y entre todos iniciarán una canción, la susodicha Salve, mirando fijamente al azulejo. El dueño/a del local capitanea las operaciones. Hay textos que avanzan la tesis de que quienes abren una taberna rociera tienen como fin principal, no el honesto lucro económico, sino cantar la Salve sin que nadie le haga sombra ni se guasee de su voz destemplada y agorgoritada. Un karaoke místico-pastoril que sale por un pico.
Por supuesto, cuando el líder canoro y gerente del local finalice la Salve y le busque con la mirada, debe el viajero manifestar satisfacción. Un error en este momento resultaría fatal: puede influir en el precio de las gambas de Huelva que usted no pidió (“le voy a servir gloria bendita, déjeme a mí”), ni sabe el importe, porque “están fuera de carta, sólo las traigo si son superiores”.
Por el contrario, si el viajero quiere ser tratado como un emperador, póngase a hacer fotos del momento Salve. Al finalizar ruegue que posen todos juntos. Y finalmente pregunte por los orígenes y el vigoroso presente de esta praxis cultural. Seguro que al despedirse le invitan a hacer El Camino (es decir, recorrer la vía pecuaria que va a El Rocío, no trabajar de peón caminero o estudiar la obra del Opus) el año que viene. Pero se trata de una fórmula ritual, no tome en serio la invitación.
Aunque es de buena educación insistir con vehemencia que el año próximo no se lo pierde.
Las Guías del Xenófobo
En el apartado español dan en el clavo bastantes veces. Por ejemplo: “Es imposible para residir en España sin tener que gastar parte de su vida en solicitar a una autoridad algún tipo de permiso, ya sea que se le permita seguir existiendo una vez que nacen, que se le permita quedarse si usted ha venido del extranjero, que le permita iniciar un negocio, manejar un auto, construir una casa, caminar hacia abajo o ser enterrado con una comodidad razonable”.
Muy acertado. Menos tino tienen en lo sexual. Ya saben que estos guiris lo hacen poco. O creen que los españoles lo hacen mucho. De ahí que el consejo lujurioso sea este:
“En España siempre hay lujuria en el aire. No hay nada en la apreciación Española de sexo que implique inhibición o restricción. Se acepta que a los hombres y a las mujeres les gusta hacer el amor, y es por eso que hay muy pocos delitos sexuales en el país”.
Motivo 60: Los que no vuelven de la playa para ver a la Patrona
Sólo desde la más profunda ignorancia del lujo que supone haber nacido, o residir, o ser hijo adoptivo de Sevilla o de Triana, se puede caer tan bajo.
Atento a este colectivo. Existen personas que el día 15 de agosto no cogen el turismo, tren o autobús a las 5 de la mañana para estar a las 8 viendo una procesión en su ciudad. En concreto, el desfilar de la patrona de la Archidiócesis. (No esperen respuesta a qué significa aproximadamente esta esdrújula, pero es de temer que se pronuncia con salpicón de salivilla canónica).
Miles y miles de sevillanos tienen esta costumbre. Como muy bien explican esos nunca bien ponderados medios de comunicación locales, siempre a la cabeza en la narración de los hábitos sociales vigorosos, y enfrentados a los mortecinos y anquilosados. Dada la conocida habilidad de la ciudad para organizar las bullas –la Cultura De La Bulla la apelan con toda propiedad quienes calibran La Escala de Lo Sevillano- los miles y miles de vehículos que llegan a la urbe no colapsan sus accesos. A pesar de que la DGT, sin duda laica, no monta un dispositivo Operación (un poquito de) Retorno.
Tenga cuidado. Puede topar en un viaje a Sevilla con residentes que no son conscientes del entronque con siglos de brillante esplendor social y cultural que supone participar de mirón en tal procesión. ¡Y se quedan en la playa o en la sierra con su familia, paseando o leyendo, los muy desapegados…! Hay gente que no se entera.
Motivo 59: Los AntiSemanaSanta
LIX. Los Anti Semana Santa.
Más fuera de cacho todavía están los componentes de un reducidísimo colectivo sevillano. Se trata de personas incapaces de enfocar sus entendederas a lo en verdad relevante de la Semana Santa local. Que es el altísimo valor estético y artístico de la cosa.
Por el contrario les oirá o leerá, en publicaciones con muy poca sevillanía, referencias chocarreras sobre aspectos de la Semana Santa del todo secundarios. Y si el Evangelio se empeña en subrayarlos como esenciales es, simplemente, porque en Galilea no había Semana Santa. Ni pregoneros que la explicaran a esos palestinos. Así han acabado…
Así, que no exista ni una sola persona del sexo femenino al frente de los colectivos llamados hermandades es, sin duda, una crítica farisaica (podría decirse que hasta corintia), por completo insignificante frente al colosal hito cultural del paso racheado, o la elección del color del exorno floral, o el estreno de una sinfonía callejera, vulgo marcha.
Esos personajes también se escandalizan porque las mentadas hermandades sigan la doctrina del Papa, la autoridad más enterada de lo que Cristo dijo, dejó de decir, o incluso no dijo (pero sólo por falta de tiempo, así que hubo que interpretarlo). Por ejemplo, el Papado aclaró el asunto de si los homosexuales pueden ser socios de pleno derecho del club. La respuesta es no. Pues nada, no dejan los anti Semana Santa de enarbolar y criticar el asunto de la exclusión gay, como si ser católico fuera obligatorio.
Y mira que, en realidad, la muy tolerante Sevilla transige. Es conocido –también en voz baja- el no menor número de hermanos homosexuales con principalísimo papel en la Semana Santa.
Lo que no se puede admitir, y ahí hay que estar de acuerdo con la vara de medir hispalense (La Escala de Lo Sevillano) es que le des la mano y te cojan el brazo. Una cosa es permitir, contradiciendo al Papa como sólo Sevilla sabe hacerlo, que los homosexuales sean miembros (con perdón) casi de pleno derecho del colectivo católico, y otra que hagan gala de ello (de su tendencia sexual).
Un ejemplo al azar, por completo inventado: imaginen que dos gays, modistos de alto prestigio nacional, hacen la ropa a unas imágenes religiosas. Es correcto. Vestir imágenes siempre ha sido cosa femenina o paredaña a ella, cabecean asintiendo los chamanes de La Escala de Lo Sevillano. Lo inconcebible sería –otra ocurrencia a vuelapluma- que ambos se casaran públicamente. Aunque lo permitiese la legislación de un tan imaginario como enloquecido país.
Menudo triunfo en Málaga
Pero nada más llegar un señor de Estepona compraba el libro, y luego otro, y otro (que ya no eran de Estepona).
Pero lo mejor fueron las cientos de personas (cientos) que se paraban a reírse limpiamente sólo con ver el título. Y, claro, iniciaban charla con servidor.
Me entrevistó una emisora de radio y el periódico Málaga Hoy, vean aquí el resultado.
Por cierto, que uno de los clientes me dijo que escuchó enla radio que también existe ’123 Motivos para No Viajar a Barcelona’. Le aclaré que casi existe, pero que estamos en ello en las Guías del No Viajero. ¡Cómo corren las noticias!
En fin, una experiencia completa. Aunque me da en la nariz que ’123 Motivos para No Viajar a Málaga’ necesitaría bastante labor pedagógica antes de su presunta presentación en la capital costasoleña…
Motivo 58: Los Antirrocieros
LVIII. Los Antirrocieros.
Sería desagradable, desafortunado viajero, que usted tropezara con un colectivo de la ciudad en extremo asocial.
Aunque las Administraciones tienen ya importantes recursos de integración para cuidar a las personas desestructuradas, a la vista está que no son suficientes. Estamos obligados a advertirles de que en Sevilla existe un grupo problemático. Son los que no aciertan a entender –por más que se lo explican de forma tan exquisita los medios de comunicación, en especial las teles locales– la grandeza, la sevillanía, el respeto medioambiental, la riqueza armónica de flauta y tambor, la hondura de (por lo menos) siglos, y, en general para no aburrir, el Potentísimo Sustrato Cultural de la romería de El Rocío. La nuestra.
Los verá –en apariencia normales, a pesar de su marginalidad– quejándose sin motivo por el atasco que sufren en la SE-30 cuando pasan esas jolgoriosas y coloristas carretas. O diciendo tonterías como que hay algunos que van de romería con criados y vajilla (como si no fuera de público conocimiento que conforman una clara minoría). O no se entiende qué de atravesar “un parque nacional”. O farfullando sandeces sobre el sincretismo “tirando a herejía” que suponen los comportamientos que se tienen a lo largo del camino: parodia de bautismo con vino por parte de seglares en un riachuelo, etc.
En fin, advertido queda de estos esaboríos, gente que habla sin saber, porque no ha hecho El Camino y desconoce “el universo de sensaciones” que ofrece.
Motivo 57: Las Falsas Abacerías
LVII. Las Falsas Abacerías.
Proliferan locales que imitan aquellas abacerías del siglo pasado regentadas por cántabros, en las que igual se hacía la compra que se escanciaba cerveza y tertulia. Hoy se remeda la decoración, el papel encerado para servir el condumio y los anaqueles llenos de latas y botes, incluidas las misteriosas perdices en escabeche que nadie pide nunca, como ocurre con las tiras de coco de la Feria.
Pero los precios, ay, los precios antaño ajustados a la capacidad de los parroquianos del barrio no se imitan. Van en consonancia con esa alianza indisoluble: aspecto auténtico-clavada segura.
Si en un restaurante los platos son de loza pintada, tema lo peor. Si en una cafetería le ponen azúcar moreno, al suelo. Si el comercio lo atiende una señora con cuidado aspecto jipi pero acento de socia del Labradores, póngase de espaldas a la pared.
Ha topado con una pijipi.
Nos vemos en MÁLAGA
Servidor estará a disposición de sus posibles lectores costasoleños el domingo 30 de mayo en la Feria del Libro malagueña. En concreto desde las 19 horas en la caseta de la prestigiosa librería Luces, que lleva meses vendiendo el libro en un alarde de sentido común y comercial.
Pues nada, eso era todo. Si alguien está por allí que pase a saludar, que la historia de firmar libros es básicamente un rollo en el que te sientes un poco prostituta de Amsterdam versión masculina allá en ese expositor mirando como la gente te mira con actitud compadeciente ante el papelón que estás haciendo.
Pero mola.
Motivo 56: Los Ruidos de los Bares
LVI. Los Ruidos de los Bares.
Como hemos aprendido, un suelo tapizado de restos es para los bares en Sevilla un escaparate con el que fardar de su éxito de público y crítica. Pero estos locales recurren: la sinfonía de estruendos.
Entre los berridos pavorosos que debemos advertir al turista foráneo se hallan:
- El que produce una pequeña maquinita, cuya tarea consiste, no en cortar vigas metálicas, sino en convertir en polvo los granos de café. Fíjese en donde se ubica porque no da pistas –como un piloto rojo que destella, o un cartel señalizador de ‘evacuen la sala’– de su estrepitoso despertar.
- El cajón del café usado. El metálico artefacto con forma de maraca donde queda el café usado se limpia de la manera que están imaginando. A rotundos golpes en una caja igual de metálica.
- Otro utensilio diabólico es un pitorro brillante y torcido del que sale vapor de agua. Por si le interesa, su objeto es calentar un recipiente, también metálico, lleno de leche, muchísima leche, por lo menos debe caber como un cuarto de litro. De ahí que sea preciso que el ruido alcance cotas taladradoras. Si acaso coinciden (recuerden: a-la-misma-vez) ambos tumultos, la clientela no callará a la espera de su final. No. Aullará más alto para hacerse oír.
- Sitúese lejos de todo ello. Por lo menos tanto como del lavavajillas. La entrada de la bandeja con los vasos y platos sucios, y el movimiento inverso de salida, se efectúa por los camareros con un balanceo que hace estallar tímpanos. Pero ningún vaso, lo cual dice mucho de la calidad del menaje.
Sin duda todo este disparate debe ser premeditado. Es imposible tal sucesión de casualidades a diario y en todos los locales. Las únicas cafeterías que no atronan son esas franquicias que han florecido por el excesivo número de estudiantes estadounidenses que van tomando la ciudad. Las de impronunciable nombre.
Otras webs inspiradoras, o raritas
Bien, vamos a descubrir algunos sitios en internet que tienen su punto, y nos dan compañía y resultan inspiradores.
Recuerdos a olvidar es una web dedicada a Madrid en la que se recogen fotografías de carteles hilarantes, desquiciados o fuera de lugar. Tiene gracia.
En Los Mementos Kitsch, el amigo Jaio recopila objetos, en efecto, kitsch, lo cual él define así: “Cualquiera puede llegar a apreciar el buen arte, el estilo y la cultura, pero para apreciar una genuina pieza kitsch, se necesita un toque maestro”. Realmente los objetos son magistralmente horteras.
Finalmente, la amiga Pau escribe Antiarrugas Atómico, blog o web (es lo mismo) donde relata sus viajes solita y a pie. Lo fotografía todo, incluso los animales muertos en la cuneta. Tiene su punto, sobre todo ese punto que los guiris (lo parece al menos) dan a estas cosas, como más onírico.
En fin, al grano: ’123 Motivos para No Viajar a Barcelona va a ser un puntazo.
Motivo 55: Los Suelos de los Bares

Este es el panorama al inicio de la mañana. Luego empeora hasta el barrido post desayunos, a las 12.30 h.
LV. El suelo de los bares.
No deje de entrar en un bar sevillano porque tenga el suelo tapizado de toda clase de restos. Conocerá pocos y se perdería, por tanto, algunas aventuras inefables en una ciudad cuya ágora pública es el mostrador.
Tampoco solicite en el bar un cenicero o algún recipiente para servilletas de papel, tripas de altramuces, huesos de aceitunas, cáscaras de gambas, de cacahuetes, colillas, chicles, resguardos del cajero, quinielas no premiadas o bonobuses usados. Bueno, a no ser que quiera delatarse como foráneo. Es acendrada costumbre arrojar todo al suelo. Cuando note unos golpes en los pies, es el camarero barriendo.
No le ha dicho eso de “me permite” o “usted perdone” para no molestarle.
Firmando ejemplares
La amabilidad extraordinaria, no exento de cierto y honesto interés lucrativo, motivó que tanto la admirable editorial Jirones de Azul como El Corte Inglés, colocaran al autor de ’123 Motivos para No Viajar a Sevilla’ frente por frente (ejem) al público.
El terúlico encuentro se saldó sin incidentes. Los lectores, y los no lectores, estuvieron muy amables, y además se vendieron y firmaron muchos ejemplares.
Maravilloso. Se deja constancia gráfica para quien no se lo crea.
Motivo 54: Los Expositores de los Bares
LIV. Los Expositores de los Bares.
En la ciudad, los bares normalmente son de reducido tamaño, al igual que las tapas, la lista de cervezas disponibles o de temas de conversación. Son tan pequeños que hay que ganar espacio do sea menester. De ahí la colocación de las susodichas mini porciones en el mostrador, protegidas –el calor obliga- por un artefacto de cristal con sistema refrigerador.
No tendría mayor aquél la cosa si no fuera por dos cositas.
En primer lugar que se ubiquen los expositores en la barra, ese lugar donde a los clientes les gustaría apoyar la cerveza, los codos o el periódico. Nada que hacer. El artefacto refrigerado de cristal sólo permite apuntalar en la barra la espalda.
Segundo asuntillo: el aspecto. Más que una muestra de los mejores condumios, esa privilegiada posición parece reservarse para los preparados de aspecto melancólico. El camarero le indicará, colocando el dedo sobre el cristal, que se trata del salpicón de marisco (no pregunte qué marisco, se lo tomará a mal porque es una forma de llamarlo; es como el solomillo al wiski: se hace con coñá), ensaladilla rusa, patatas aliñadas, huevas aliñadas, y aliño (a secas). Y usted deberá creérselo todo ello a pesar de la apariencia extraordinariamente idéntica. Sin más, no vaya a liarla con el camarero/a.
Por supuesto, no se le ocurra solicitar tapa de esos alimentos, colocados bajo un cristal tan rayado como oculto por los ceniceros que le van apilando. A no ser que sea uno de los tres bares en los que no se puede fumar. Entonces olvide lo de los ceniceros que se apilan. Pero siga sin pedir nada.
Tampoco pregunte si los han elaborado ‘hoy’. Porque entonces pensarán asimismo que es una broma. A los camareros sevillanos no les agrada nada que les gasten bromas los ciudadanos foráneos. O las dan ellos, o se convierten en personas dignísimas y ofendidísimas.
Motivo 53: Los Bares de No Fumadores
LIII. Los Bares de No Fumadores.
Son tres los existentes. Y resultan realmente extraños. Le atenderán sin que lo reclame levantando la voz. Están muy limpios. Ponen en la tele el canal que les solicita. No hay expositores okupando la barra. Y ofertan diferentes marcas de cerveza. Muy sospechoso todo, como si no quisieran que entrase gente. Tanto es así, que no indicaremos sus direcciones. Sería milagroso que sigan abiertos cuando esta guía llegue a sus manos.
Sobre todo por la evidente falta de sevillanía de estos locales.




















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